Club científico

El club científico

En el club científico, el material que utilizamos está concebido para ayudar al niño/a a buscar y descubrir. Lo primero que hacemos es incitarle a observar, en un entorno estimulante y sereno. La observación es un arte que es susceptible de práctica.

Todo puede ser objeto de observación e investigación, sobre todo en la naturaleza: por ejemplo, un insecto que se desplaza puede ser localizado, espiado, dibujado, fotografiado, puede buscarse cuál es su nombre, se puede estudiar sus colores y sus formas, su comportamiento…

Una vez que la investigación se inicia, la curiosidad se autoalimenta. El niño entonces adquiere un vocabulario, multiplica su experiencia en un entorno vivo y dinámico, puede detenerse con más atención sobre los hechos observados, por ejemplo, comparando los datos conseguidos con los de otro insecto que se había observado con anterioridad… Así comienza a conceptualizar, a generalizar y a elaborar criterios comunes a una misma especie.

Del mismo modo, en el club científico, estudiamos los objetos que flotan y los que no, los que se derriten con el calor y los que no, los animales que reptan frente a los que vuelan o andan, la formación de los colores, etc.

La mente científica

El desarrollo de la mente científica se desarrolla con naturalidad si es estimulado, en la medida en que el niño/a ya nace investigador.

Nace dotado del instinto que le incita a observar, explorar, hacer hipótesis, verificarlas, revisarlas, experimentar, analizar las consecuencias de sus actos, sacar conclusiones, etc.

Acabamos de enumerar todos los pasos del método científico, el cual, partiendo de una intuición, permite construir  un pensamiento hipotético-deductivo, mediante el tanteo y el ensayo.